martes, 8 de julio de 2008

PROPUESTA DE LA PUESTA EN ESCENA

Hemos querido valorar una dramaturgia maciza, profunda, y reflexiva; como lo es Macbeth de William Shakespeare, al permitirnos ahondar en temas imperecederos en la historia de la humanidad, y por ende, en nuestro país. Siendo LA AMBICIÓN, el eje fundamental que encontramos como hilo conductor a lo largo del montaje. Esta sensación fue percibida por toda la Compañía, encontrando en la suciedad moral de Macbeth; es decir, que no hay cosa que se logre en la vida, si no existe suciedad o un secreto ilegítimo de por medio, una analogía comparativa y completamente obsecuente con la historia de Chile.
Macbeth, al estar estructurada sobre un problema ético: el fin no justifica los medios, resulta fácilmente aplicable a cualquier sociedad. Uno puede querer convertirse en rey, pero también se puede ambicionar aparecer en la portada de una revista de moda, lograr reconocimiento social, o ser presidente. Es, en definitiva, al amparo de tales asuntos, que cualquier acción que se justifique por un fin debe adoptarse por dura que sea. Y Macbeth, que asesina al rey para ocupar él mismo ese puesto, queda atrapado en un proceso sicológico en el cuál se ahoga el alma del homicida, no por arrepentimiento sino por un sentimiento de culpa, el desprecio de sí mismo, la ley divina y humana que reclaman castigo. De igual forma, encontramos las culpas de los chilenos, los “Yo no fui”. Para Macbeth esta culpa se transforma en visiones, como el puñal ensangrentado, o la del fantasma de Banquo. Pero a los chilenos se nos aparecen los responsables del Transantiago o el que recibió sobresueldos. Y es sólo a través de la confesión y la expiación que se puede alcanzar la paz.
Compañía CUARTETO cree que la utilización de la obra clásica como simiente del trabajo, permite dar vida de forma creativa y aproximar de una manera distinta al espectador a obras significativas de la literatura. Sugiriendo la vigencia de obras clásicas, o de analogías existentes con éstas y el mundo actual. Realizando una puesta en escena con un compromiso social de denuncia y de crítica. Son tres actrices que se suben al escenario para opinar y relacionarse de distintas formas con la política, la farándula, o la historia del país. Conceptos de relevancia que nos adentran en el funcionamiento de nuestra sociedad. Todo bajo el alero de la ironía y el reconocimiento con lo trágico que de igual forma representa la obra clásica.
Dentro de esta búsqueda, nuestro contexto creador se funda en la necesidad de abandonar una línea íntima o personal, y adquirir dimensiones de país, para así tener una injerencia que asista más el factor social, y el real aporte al acervo cultural. Hemos puesto por ese motivo, no tanto al hombre, sino al país, como el punto de partida para ahondar física y sicológicamente en la puesta en escena.

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